jueves, 28 de octubre de 2010

Misteriosa locura l

"Piiiiii Piiiii Piiiiii"
-Gmmm... un poco más.... mmm... ¡ouch!- Mientras se incorpora intenta abrir los ojos y se va quitando las legañas. Al abrir la ventana ve la oscuridad de la calle.
-Debería estar prohibido levantarse tan temprano...¡Si no están puestas ni las calles!
Se baja de la cama con cuidado de poner primero el pie derecho, a nadie le gusta empezar mal el día y es una manía que tiene desde hace tiempo, muchos piensan que es una tontería, pero mejor no tentar a la suerte. La música suena mientras se ducha. Termina de ponerse la sudadera mirando el reloj, se cuelga la mochila al hombro y sale corriendo tras el portazo. Desde que empezó el curso no se le ha ido el autobús una sola vez. Bueno, mejor dicho, desde que aquella chica coge el mismo autobús que él no ha vuelto a llegar tarde. No tiene el valor suficiente de acercarse a ella, es guapísima, siempre sentada sola al lado de la ventanilla, escuchando el iPod. Él se limita a entrar, cruzar una mirada con ella, que le sonríe dulcemente, y sentarse al otro lado del autobús. Mañana tras mañana la observa imaginándola en su día a día y piensa como romper el hielo, que decirle si se acerca a ella. Hoy, estaba decidido a sentarse a su lado, entablar conversación sobre cualquier cosa insulsa, daba igual, solo quería oír su voz, saber al menos su nombre. Lo que no sabia es que ese día iba a ser diferente, ese era el día en el que todo comenzaría...

StupidGirl.

lunes, 4 de octubre de 2010

¡A la mierda con todo!

¿Quieres jugar? Es simple. consiste en ser feliz.
Si has empezado a jugar, ¡cuidado! Una vez que empiezas es imposible parar. La única regla existente, la que sostiene el juego, es: PROHIBIDO RENDIRSE.
Para ganar solo tienes que pisar la tristeza, sonreír al mal tiempo. En este juego nunca se pierde, lo peor que te puede pasar es tener que volver al principio. No te preocupes, cuanto más juegas más fácil resulta avanzar.
Ahora que ya sabes como se juega, te invito a que lo hagas conmigo.

Stupid.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Aquella tarde

Mis pies empezaron a elevarse del suelo. Cerré los ojos, sintiendo como la gravedad desaparecía. Cuando los abrí ya estaba lejos del suelo. Pero no daba miedo, no estaba asustada. Estaba bien, muy bien. Comencé a nadar en el aire, trepando, subiendo más y más. Sin mirar abajo. Llegué a una nube, era blanca y esponjosa. Me tumbé en ella mirando hacia arriba. No sé cuando tiempo pasó, no tenía prisa por bajar. Aquí arriba no llegaba la tristeza. Desconecté de todo. Me quedé dormida en mi propio sueño. Abrí los ojos y seguía en el césped con los auriculares puestos y el libro abierto entre las manos. Qué vergüenza. Quería repetir.
Stupid

lunes, 2 de agosto de 2010

Tú.

Abrí la primera caja despacio, como si tuviera dentro un explosivo. Era de cartón, estaba cerrada con una tira de celofán y tenía escrita mi nombre con permanente azul. Sentada en el suelo, miré a mí alrededor, hogar dulce hogar… ¿o no? Esto no parecía un hogar, todo lleno de cajas. Terminé de retirar el celofán y comencé a sacar cosas: un joyero pequeño, un par de peluches, una cajita con cartas… un portarretratos. Le di la vuelta vacilante y cerré los ojos. Cuando los abrí estabas tú. Sonriendo junto a mí. No me hizo falta hacer memoria para recordar aquel día y detrás de él todos los momentos. Tampoco pude detener mis recuerdos y llegué al último abrazo. Una gota mojó el cristal del portarretratos. Volví a cerrar los ojos intentando encerrar las lágrimas, demasiado tarde, cuando los abrí todo estaba empañado. Encendí el reproductor y me tumbé a recordar al ritmo de nuestra canción.
Stupid.

martes, 27 de julio de 2010

Miedo.

No puedo evitarlo, me paraliza. Es un miedo estúpido de algo real, algo que sé que llegará. Futuro. Esa palabra que me da escalofríos por la espalda. Siempre lo he visto tan lejano que pensé que quedaría mucho hasta llegar a él. Deseaba verlo cara a cara, crecer, decidir… Y ahora que lo tengo en la puerta quiero que se vaya, que desaparezca. Aparece en todos lados, todos hablan de él, quieren saber cuál es el mío y ni yo misma lo sé. Hoy puedo decir que tengo miedo, mucho, no voy a dejar que él elija por mí. Futuro, allá voy.
Stupid.